Como el Alfa y El Omega – Ana Maldonado

Son el Alfa y el Omega
El principio y el  fin
El circulo fluyente de lava y alhucema

Ana Maldonado


En la creación y el pensamiento de la artista plástica se refleja la región, ese bello microcosmos del valle, los ríos, los lagos, ellos le dan una suerte de epifanía.

“El Paisaje me embriaga y mi locura se adormece, me respiran los pétalos. Me duele el mar. Las estrellas pueblan mi cabeza, se mete, me atrapa, me desplomo y me transformo”.

Se une en ella la preocupación por el ámbito humano y natural, que es la columna que vertebra su creación. Así intenta, busca, crea y logra plasmar los matices del valle, para dar con cierta esenciabilidad.

“Utilizo todos sus elementos para hacerlo, el agua, la tierra, el aire, trilogía generadora de la vida en nuestro planeta… trato de que mi obra sea un resonador de ese pensamiento para que se exprese, para que se manifieste y nos conmueva y nos reconozca como gente de esa región y averiguar sobre nuestras raíces, sobre nuestros antepasados hasta encontrar nuestra cultura más genuina, la que corresponde a nuestro presente”.

Este enraizar paisaje, creación y cultura apoyándose en el pasado para proyectarse en un futuro le da una trascendencia singular. Su quehacer planea sobre el ámbito hispanoamericano, suma síntesis del lo que somos o buscamos ser.

“Quise volver a lo ancestral por el camino de los grafismos. Ellos me han llevado de la mano del color y de la forma a otras regiones latinoamericanas, y pude ver lo incaico, lo maya, lo olmeca en la figura de un cacharro o en la línea tejida de una mantra araucana”.

Ese reconocerse en el vértice de las creaciones ancestrales, es una búsqueda de la esencia, de la identidad.

Le preocupa, partiendo de un sistema de valores claros, ese modo de vivir que era cambiando” el ser para ser” por “el ser por tener”.

“La garra consumista siempre sobre nuestras cabezas. El hombre ya sin sentido, se va debilitando y sigue por detrás de la garra, arrancándome la ropa, la piel, los huesos, la mente, el alma, la vida….”

Como solución propugna una lucha que es vitalmente humana.

“Con la espada de la flor y la mano blanca, nuestros pechos puros, nuestros ojos claros, nuestras bocas frescas, nuestras manos grandes, tomadas unas con otras, seremos más que esa garra”.

Concepciones de Ana Zitti por Ana Maldonado