Agua tan pura, tan Blanca – Eduardo Médici

Agua tan pura, tan blanca
Que no se ve en el vaso agua
Del otro lado esta el mundo.
De este lado casi nada,
Un agua tan pura, tan blanca
Que da trabajo mirarla.

Manuel del Cabral


Estos versos del poeta dominicano, Manuel del Cabral, resonaron inmediatamente en mi en el momento de ver las ultimas pinturas de Ana Zitti. Pinturas de agua blanca que se derraman sobre la tela o sobre el papel en busca de una forma. Agua huidiza que ante los ojos de Ana, en su fluir, va recortando espacios, buscando ritmos y creando formas. Es importante advertir que  los títulos de las series: Paisajes de la no mente, (una reminiscencia Zen), y Corazón, ritmo vital, denominan además un procedimiento, una manera de ser frente y con la obra. Dice Merleau Ponty, en un bello libro que se llama El ojo y el espíritu, que es prestando su cuerpo al mundo, que el artista transforma el mundo en pintura, pero tratándose de Ana Zitti, podríamos agregar, que no solo en pintura, ella trasforma el mundo también en videos, en instalaciones, en performances. Hay pocas artistas que le presten el cuerpo al arte como Ana Zitti, que salte de un procedimiento a otro, Zitti es una usina de ideas, una artista desmesuradamente proteica, por lo tanto difícil de encasillar, y que  en su  movimiento va dejando huellas, trazos, restos, para que nuestra mirada, se active y participe de su ritmo vital, de su corazón y de su no mente.

Eduardo Médici